El proyecto de traducción al italiano del Talmud de Babilonia ha estado firmado con un protocolo de complexión por la Presidencia del Consejo de Ministros, el MIUR, el CNR y el CRI el 21 de enero de 2011.

Al mismo tiempo se ha creado una Sociedad de Consorcio según el estado civil italiano de responsabilidad limitada P.T.T.B. S.c.ar.l.con socios igualitarios, el Consejo Nacional de Investigación (C.N.R) y la Unión Comunidad Hebrea Italiana – Colegio Rabínico Italiano (U.C.E.I. – C.R.I.).

Consejo de Administración de la P.T.T.B. S.c.a.r.l

Presidente: Riccardo Shemuel Di Segni
Director: Clelia Piperno
Consejeros: Alessandro Finazzi Agrò, Mario Patrono

Comité de coordinación

Presidente: Riccardo Shemuel Di Segni
Miembros: Anna Nardini,  Alessio Gorla, Vincenzo Di Felice, Fiamma Nirenstein, Cinzia Caporale, Evelina Milella, Anselmo Calò

Comité honorífico

Presidente: Gianni Letta
Miembros: Antonio Catricalà, Rav Adin Even Israel Steinsaltz, Ministro M.I.U.R., Presidente C.N.R., Presidente U.C.E.I., Alberto Melloni – Giulio Terzi

Comité científico

Presidente: Andrea Bozzi
Miembros: Tito Orlandi, Nicoletta Maraschio, Marco Mancini, Giacomo Ferrari, Oliviero Stock, Abramo Piattelli, Giacomo Saban

Staff PTTB

Coordinador de la traducción: Gianfranco Di Segni
Gestor del proyecto: Gadi Piperno
Jefe de redacción: Sandro Servi
Gráficos: David Piazza
Web Manager: Michael Dollinar
Senior Operation Engineering: David Dattilo
Administración: Ornella Gargano
Asistencia técnica: Ishai Richetti

I NOSTRI NUMERI

5422
Paginas

55
Traductores e Revisores

15
Editores

7
Informaticos

4
Cientifícos

2
Administrativos

Mishnà y Ghemarà

El Talmud es esencialmente el registro de las discusiones de los maestros en mérito a la interpretación de las reglas del Mishnà y por ello está formado de dos partes: la Mishná, dividida artículo por artículo, y la Ghemarà, que es el comentario y la discusión de los maestros sobre cada artículo individual, a menudo mediante la consulta con una toseftà o una baraità.
Los autores de la Ghemarà han introducido y ordenado en sus textos las tradiciones de las varias escuelas que han estudiado y comentado la Mishnà, intentando explicar las reglas: fuentes, motivos, significado de las palabras, órdenes de discusión, versión correcta, reglas generales deducibles de cada caso; los maestros han comparado la Mishnà con las tradiciones tanáicas que quedaron fuera de la redacción de la Mishnà intentando resolver las contradicciones entre la fuente y las varias interpretaciones sucesivas; han discutidos nuevos casos para definir la regla.

Lógica y razonamiento

El procedimiento del estudio de los textos y de la comparación entre las fuentes emplean una estructura característica (con un diccionario específico de las expresiones) de preguntas y respuestas, objeciones y refutaciones a menudo encadenadas y articuladas.
Con los diversos mecanismos de asociaciones de ideas y de analogía, la discusión se alarga a argumentos a veces muy diversos a los iniciales.

Formación y narración

Se define como Aggadà una parte de las “extensiones” que no poseen implicaciones estrictamente jurídicas, un campo relacionado con la exégesis bíblica, las narraciones, las enseñanzas morales y de buen comportamiento.
De tal manera, también con una peculiar estructura lógica y organizativa, el Talmud comprende una parte considerable del patrimonio cultural del hebreo antiguo.

La importancia de los comentarios

La complejidad del texto del Talmud hace que sea prácticamente imposible su estudio sin la ayuda de las guías y los comentarios explicativos. En los primeros siglos posteriores a su redacción era indispensable la ayuda de un maestro para explicar el texto a los estudiantes. Desde principios del segundo milenio la tradición interpretativa comenzó a consolidarse.
Desde finales del siglo XI, el trabajo fundamental de las explicaciones recopiladas por el rabino Shelomò Yitzchaqì (Rashì de Troyes), ilustran sistemáticamente el texto página a página. Solo pocas partes quedaron fuera del trabajo de Rashì, y estas fueron completadas por su nieto, el rabino Shemuèl ben Meìr (Rashbàm). Desde entonces ninguna edición del Talmud ve la luz sin el comentario de Rashì.
Después de Rashì, las escuelas en las que enseñaban sus descendientes, familiares y allegados, se dedicaron a recopilar “adiciones” (Tosafòt) para profundizar aún más en el significado. Los comentarios de Rashì y las profundizaciones de las Tosafòt representan hoy día un equipamiento indispensable en el estudio del Talmud. Como adición a estos, en cada siglo posterior se han escrito obras de mayor profundización al texto del Talmud.

El Talmud no es un trabajo rígido o “monolítico”, es una amplia colección de discursos emitidos por eruditos de diferentes generaciones, que vivieron aproximádamente entre el siglo III y V-VI de la Era Común (EC). Es la “grabación” escrita de las discusiones de académicos debatiendo sobre el verdadero significado de las instrucciones bíblicas y cómo se podían aplicar al día a día.

En este fascinante trabajo, escrito hace quince siglos, la discusión se desarrolla en forma de preguntas y respuestas, objeciones e intentos para debatir y resolver la complejidad de la vida en sí. Sin embargo, las preguntas realizadas no siempre reciben respuestas completamente satisfactorias, las respuestas a menudo resultan ser menos importantes que las preguntas en sí. Ciertas discusiones se dejan abiertas para posteriores clarificaciones, pospuestas a la Era Mesiánica. Además, ciertas opiniones debatidas en el Talmud eventualmente resultan rechazadas, debido a que cualquier objeción que cause una pregunta posee la capacidad potencial de hacer que la decisión final sea más válida y sólida.

Génesis del Talmud

En el segundo siglo de la Era Común, con la pérdida del la independencia política hebrea y la consecuente diaspora judía, los sabios rabinos (entonces conocidos como Tannaim), sintieron el riesgo de perder el legado histórico de sus tradiciones, creadas durante siglos, y decidieron plasmar en escritos todo lo que habían conseguido, lo cual dio como resultado el Mishnah, el primer texto central de la tradición hebrea.

Sin embargo, mucha información no se incluyó en el Mishnah, parte de esta fue eventualmente recopilada en el Toseftà, un trabajo paralelo al Mishnah, mientras que otra parte siguió circulando por las escuelas hebreas. Lo que no se incluyó en los dos textos principales se llamó “baraita” (“bar” significa “externo, fuera”).
El Mishnah se completó y se convirtió en el texto más influyente en las escuelas hebreas. Sin embargo, la actividad del estudio e investigación continuó durante siglos y llevó a la creación del Talmud.

El Talmud de Babilonia posee textos de diferentes orígenes y se basa principalmente en dos idiomas: todas las referencias bíblicas (excepto aquellas que estaban originalmente en arameo) y la literatura del periodo de los Tanaim están escritas en hebreo, todos los debates y narraciones de Amoraim están escritos en arameo.
El arameo y sus muchos dialectos eran muy comunes en el Oriente Próximo (el arameo es el idioma actual en ciertas regiones).
El idioma arameo usado en el Tamud de Babilonia es una forma de dialecto oriental, parecido al mandeo y el siríaco oriental. Su pronunciación original no está definida y a día de hoy aún se considera un tema sin resolver.
Al estudiar el Talmud, las comunidades judías han desarrollado diferentes métodos de lectura, que a menudo se enfrentan a los estudios gramaticales, pero siguen siendo aceptados como herencia compartidas por comunidades específicas.
El Talmud, como muchos otros textos del periodo post-bíblico, no es vocalizable, lo cual lo hace difícil de leer y entender. Además, la puntuación está casi perdida completamente, es difícil detectar los límites de cada frase y si es interrogativa, afirmativa o exclamativa.
Por este motivo en el proyecto estamos usando el texto puntuado vocalizado proporcionado por el Rabino Adin Steinsaltz, para hacer la traducción más fácil de comprender.

El Talmud de Babilonia y el Talmud de Jerusalén

Hay dos ediciones distintivas del Talmud, resultado del fascinante trabajo realizado por los centros de investigación en Israel y Babilonia.
El Talmud de Jerusalén (también conocido como Talmud Yerushalmi) es el trabajo realizado por las Yeshivas (escuelas) del reino de Israel en el siglo IV, mientras que el Talmud de Babilonia (Bavli) fue creado en las Yeshivas babilónicas y editado en los siglos V-VI.
La versión babilónica, más común y reciente comparada con la otra versión, es considerada la más influyente y popular por las Yeshivas de todo el mundo.

Esto explica porqué el Talmud de Babilonia, y no el de Jerusalén, está siendo traducido al italiano.

Las ediciones del Talmud

Por la central posición que ocupa el Talmud de Babilonia en la tradición hebrea, representando la obra fundamental de estudio, el texto ha estado sometido a precisos controles. Muchos notables estudiosos han intervenido para corregir las versiones disponibles y esta obra de definición de la versión correcta y sus variantes disponibles sigue en curso.

En la historia del texto han intervenido muchos factores: la persecución que este texto que ha llevado a confiscaciones, quemas (tristemente famosas las de París de 1240 y Roma en 1553), prohibiciones de su estudio e intervenciones de censura. Como consecuencia de esta actividad persecutoria, son pocos los manuscritos medievales e impresiones de primeras ediciones existentes, y tales textos han sufrido importantes intervenciones de censura.

El paso decisivo se da en la época de las primeras ediciones impresas. Después de las primeras pruebas en Guadalajara en 1482 y después de algunos volúmenes en Italia en Soncino, la primera edición completa veneciana de Daniel Bomberg (1519-1523) y la del concurrente Marcantonio Giustinian se convirtieron en la referencia de todas las ediciones posteriores hasta llegar a la edición Romm de Vilna en 1886, que desde entonces es el texto popularmente aceptado entre los estudiosos tradicionales.

Nuestra edición

Nuestra edición compara la página de texto original y la traducción afianzada. La página original es una elaboración reciente de la estructura clásica, en la cual la diferencia más significativa es la vocalización de las palabras.

Introducciones, titulaciones y subdivisiones del texto para facilitar la lectura.

Ajustándose al Talmud en un idioma conciso y esencial, a veces incluso críptico, en nuestra edición hemos adoptado la tendencia de traducir en negrita todas las palabras que aparecen específicamente en el texto, y de añadir en claro todas las integraciones de redacción haciendo que sea más fácil para el lector individuar las palabras que se encuentran en el original, distinguiendo las añadidas. Posteriores explicaciones o aclaraciones se añaden en las notas a pie de página, que señalan exponentes numéricos incluidos en el texto. Respecto al original que representa, después del título del capítulo, un material continuo, puntuado solo por las alternaciones de las mishnayòt (cada una de ellas seguida – sin la señal del inicio del verso original – del comento de la Ghemarà), nuestra edición ayuda al lector con un sistema de titulaciones y subdivisiones introducido a consciencia. Además de las introducciones, en el tratado hay presente en cada capítulo un sumario introductorio y las mishnayòt pueden poseer una breve introducción de texto explicativos.

El proyecto gráfico de la portada del volumen

El proyecto gráfico de la portada ha estado asignado a la diseñadora Ada Rothenberg, que ha optado por una solución tipográfica que proporciona una imagen de renovación a la vez que mantiene en su ámbito una obra clásica y elegante. Se han elaborado seis portadas. Una por cada orden del Talmud. En el fondo de cada portada está presente la letra hebrea inicial de cada orden, coloreadas y rodeada de vivos colores en una tenue gradación. Una solución que tiene la intención de que percibamos el Talmud como un texto familiar.

El primer tratado Rosh haShanah ha sido publicado por la editorial La Giuntina

La Casa Editorial Giuntina fue fundada en 1980 cuando Daniel Vogelmann decidió publicar La Noche, de Elie Wiesel, que sería el primer título de la consecuente Schulim Vogelmann, dedicada por Daniel a su padre, superviviente de Auschwitz.

El catálogo de la editorial Giuntina posee siete secciones y más de 700 títulos, cada uno de los cuales representa una puerta de entrada a la historia y cultura hebrea. Los libros de la editorial Giuntina tienen la particularidad de tratar argumentos legados del judaísmo, trata de textos de valor universal, libros que pueden interesar a indagar en cualquier sector.